Palestina: 32 años de la Masacre de Sabra y Chatila, 32 años de impunidad

unnamed55Reproducimos a continuación una nota publicada por NoticiasPia ante la ocasión del 30 aniversario de una de las peores masacres de Israel en contra del Pueblo Palestino. Esta masacre, todavía impune, expone los verdaderos objetivos y el verdadero rostro del régimen sionista: ocupar Palestina y exterminar su población si es necesario. La memoria también es resistencia.
Fueron tres días, del 16 al 18 de Septiembre de 1982. Tres días fueron suficientes para que en los suburbios de Sabra y Chatila, situados al oeste de las afueras de Beirut, la capital del Líbano, y lugares de asentamiento de campamentos de refugiados palestinos, tuviera lugar una de las atrocidades más horrendas e impunes de la historia contemporánea.

El reloj marcaba las 18 de aquel fatídico 16 de septiembre cuando 150 milicianos libaneses pertenecientes a la Falange cristiana de ultraderecha, con la total complicidad y anuencia de las fuerzas israelíes y sus altos mandos, irrumpieron en los campamentos de refugiados palestinos desatando el horror conocido como la Masacre de Sabra y Chatila, donde, durante las 48hs siguientes, fueron violados, torturados, mutilados y asesinados mas de 3000 hombres, mujeres, ancianos y niños palestinos refugiados. La misión de los falangistas libaneses era encontrar guerrileros palestinos de la OLP y entregarlos a las fuerzas israelíes, según un plan acordado el día anterior por Ariel Sharon, por aquel entonces Ministro de Defensa de Israel, quien se encontraba a cargo de las tropas que el día anterior habían ocupado el oeste de Beirut y cercado los campamentos de Sabra y Chatila. Pero lo que sucedió en verdad fue una atróz matanza que la Asamblea General de la ONU calificó de genocidio a través de la resolución 37/123.

Pero, ¿cómo es que se llegó a este asesinato en masa? Para responder a la pregunta, es necesario primero retrotraerse al 6 de junio de 1982 cuando las Fuerzas de Defensa de Israel invadieron el sur del Líbano con el pretexto de expulsar a la OLP de ese país. Se inició así lo que se conoció como la primer Guerra del Líbano.

En este contexto, dos días antes del inicio del genocidio de Sabra y Chatila, el 14 de Septiembre, fue muerto Bashir Gemayel, lider maronita y mandatario electo del Líbano, en un ataque que hizo volar la sede central de las Fuerzas libanesas en Beirut. El ataque fue adjudicado a grupos pro – sirios y pro – palestinos. Como respuesta al atentado, 2 divisiones israelíes, al mando de Ariel Sharon, ocuparon el oeste de Beirut el día 15, violando un acuerdo hecho con EE.UU, de no invadir esa zona de la capital libanesa. A las 12hs de ese mismo día, las Fuerzas de Defensa israelíes ya habían rodeado y cercado los campamentos de Sabra y Chatila. Previamente, Sharon se había reunido con el Jefe de Estado Mayor de Israel, Rafael Eitan, y con las milicias cristianas libanesas para pergeñar el plan según el cual los falangistas libaneses debían entrar en los campamentos en busca de guerrilleros palestinos con el apoyo logístico de las fuerzas israelíes.

Apostados en edificios adyacentes y disparando bengalas durante la noche para iluminar los campamentos palestinos, las Fuerzas de Defensa de Israel fueron testigos y cómplices de los delitos de lesa humanidad cometidos por las milicias libanesas ultraderechsitas al mando de Elie Hobeika.

Hasta el día de hoy, nadie ha sido juzgado ni sentenciado por dicho genocidio. Resulta una ironía del destino que Israel, el mismo Estado responsable de los hechos, haya sido el único en realizar una investigación oficial sobre lo sucedido. Para eso, días después de la masacre, encargó un informe a la Comisión Kahan, la cual finalmente dictaminó que el genocidio fue perpetrado exclusivamente por las falanges cristianas libanesas y recomendó la destitución de Sharon por “negligencia grave” frente a los crímenes. Sharon terminó por perder el cargo de Ministro de Defensa, pero años mas tarde fue elegido Premier de Israel. El por el entonces Primer Ministro de Israel y Nobel de la Paz, Menahem Beguín, declaró que “en Chatila no judíos mataron a no judíos ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?”, dejando en claro el manto de silencio e impunidad que el Estado de Israel, como muchos países de occidente, echaron sobre las masacres.

Pero la heorica resistencia del pueblo palestino sigue manteniendo viva la memoria de los hechos de Sabra y Chatila y no cesará en la búsqueda de justicia.

Los pueblos que luchan por su liberación y por otro mundo mejor, no olvidarán a los mártires de Sabra y Chatila.
NoticiasPia.PUBLICADO POR “EL CIUDADANO”

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