HISTORIA

Entre las organizaciones populares que transitan por este nuevo camino que vive Venezuela está la Coordinadora Cultural Simón Bolívar (CCSB), de la Parroquia 23 de Enero de Caracas. Lugar donde el pueblo se levantó en armas junto a los rebeldes boliv Entre las organizaciones populares que transitan por este nuevo camino que vive Venezuela está la Coordinadora Cultural Simón Bolívar (CCSB), de la Parroquia 23 de Enero de Caracas. Lugar donde el pueblo se levantó en armas junto a los rebeldes bolivarianos y, donde, también, desde hace muchos años un grupo de militantes revolucionarios está trabajando, junto a su comunidad, por reivindicaciones que van desde lo específico hasta los cambios profundos de estructuras. Los que vivimos en el 23 de Enero, tanto como los que sentimos al 23 de Enero como nuestra casa, sabemos que vivir en la parroquia no es nada fácil. Es tarea cotidiana tener que lidiar con un montón de cosas, como que no viene el agua, se amontona la basura, las alcantarillas no sirven, están tapadas o se desbordan, los que viven en los bloques sufren porque no hay luz en las escaleras, no sirven los bajantes de basura, no sirven los ascensores, en fin… cosas que son casi normales o comunes en las zonas populares del oeste caraqueño. Pero allí no termina el rosario de problemas que afrontamos día a día en la parroquia. También nos agobia la inseguridad, producto del auge, cada vez mayor, de la delincuencia. La delincuencia parece una palabra vacía cuando la escuchamos en los noticieros, pero para nosotros no es así. La delincuencia tiene muchos rostros. Son muchachos del barrio que se han metido a malhechores, son los muchachos del bloque que venden la droga en la zona, son los niños que se vuelven hombres a punta de pistola para ganarse “el respeto” de los demás jóvenes. Son a veces nuestros vecinos, nuestros primos o hermanos, o… a veces nuestros hijos.

Esa es parte de la realidad del 23 de Enero. La otra parte está en los miles de hombres y mujeres que, desde muy temprano por la mañana, salen a formar enormes colas en las paradas de autobuses, de por puesto y en las entradas del metro, para tomar un transporte que los traslade a sus lugares de trabajo. Eso es el 23 de Enero, trabajador, honrado. Del cual casi nunca hablan los noticieros, la prensa o de la cual nunca se refiere la gente del otro lado de la ciudad. Es en gran parte de la población del 23 de Enero en la cual estamos muchos que, aparte de ganarnos el pan nuestro de cada día, trabajamos y luchamos, también, para que la parroquia sea un sitio que, ante todo, reivindique la dignidad del ser humano. Y seguramente, se preguntarán muchos: ¿Y cómo se come eso?. La idea es “construir” un espacio donde sus habitantes puedan satisfacer todas sus necesidades, como por derecho les corresponde, mediante la organización de todos, es decir, la organización y la coordinación de esfuerzos de los vecinos de las distintas zonas, asambleas o juntas de vecinos, las juntas de condominio, las organizaciones culturales, deportivas, etc. Es decir, que la comunidad sea protagonista del proceso de transformación necesario hacia una sociedad orientada hacia la justicia social, donde, entre otras cosas, los niños puedan crecer sanos tanto física como psicológicamente, sin que se les presente la opción de engrosar las filas de la delincuencia macabra que está acabando con nuestros muchachos y dejando sin futuro a la nación.

Ezequiel Zamora según la Coordinadora Cultural Simón BolívarDesde los tristes sucesos del 27 y 28 de Febrero de 1989, Venezuela entró en una nueva etapa histórica. El llamado “sacudón”, que nos dejó miles de muertos y mucha rabia y desilusión, también nos dejó las ganas y deseos de organizarnos, de luchar contra las injusticias, de exigir nuestros derechos, y exigir mayor participación en la elaboración y discusión de las políticas públicas que nos conciernen como ciudadanos. Como producto de esos deseos, se conformó en el 23 de Enero lo que se llamó La Asamblea por la Vida. El desarrollo político y social de los siguientes años, caracterizados por muchas protestas de toda índole, el triunfo de un partido de la oposición en la Alcaldía de Caracas (período de Aristóbulo Iztúriz en la Alcaldía de Caracas), el intento de golpe de Estado del 4 de Febrero de 1992 -comandado por el hoy presidente de la República, Hugo Chávez Frías- el segundo intento de golpe de Estado del 27 de Noviembre del mismo año, fueron conformando en la parroquia un equipo de trabajo comunitario conformado por hombres y mujeres de distintos sectores del 23 de Enero, pertenecientes a distintas agrupaciones culturales y deportivas, juntas de condominio, asociaciones de vecinos, etc. Este equipo se conformó inicialmente como la “Brigada de Solidaridad con los Pueblos Antonio José de Sucre”, cuya primera jornada de solidaridad fue viajar a Cuba, con la finalidad de realizar trabajo voluntario en el campo, en una Cooperativa agrícola ubicada en San Antonio de los Baños. Fue un mes de intenso trabajo agrícola, y de intercambio cultural con la gente de los caseríos y los pueblos de la región. Con la posibilidad de que los movimientos sociales comunitarios presentaran proyectos para el desarrollo local de las parroquias a la nueva gestión de la Alcaldía de Caracas, más próxima a los intereses del pueblo, este grupo, conformado también como brigada de solidaridad, se planteó la idea de registrar a ese colectivo como Asociación Civil, que además, coincidiendo con la conmemoración de la muerte de nuestro libertador Simón Bolívar, se llamaría “COORDINADORA CULTURAL SIMÓN BOLÍVAR “. Así, el 17 de diciembre del año 1993 nace la COORDINADORA CULTURAL SIMÓN BOLÍVAR de y en la Parroquia 23 de Enero, en el oeste caraqueño.

Desde entonces, la CCSB ha trabajado ininterrumpidamente por el fortalecimiento del PODER LOCAL, como forma de desarrollo de la comunidad basado en la autogestión y cogestión tanto de los recursos materiales como humanos, en la consecución de un desarrollo sostenido basado en el protagonismo histórico del pueblo como sujeto social. Es decir, si bien el Estado debe garantizar el bienestar social de su pueblo, mediante la satisfacción de sus necesidades sociales, las comunidades organizadas deben participar activamente en la elaboración de las políticas públicas que les conciernen, tanto para intervenir en la asignación de recursos para las parroquias, como en la justa distribución de éstos para el desarrollo local, y por ende, regional y nacional. Así mismo, deben ser el principal impulso para que realmente vayamos a ese proceso de transformación social. El trabajo social y comunitario que desarrolla la CCSB se enfoca principalmente en las áreas de: organización vecinal para la participación real de la comunidad en la solución de los problemas que afronta la parroquia y, en la discusión de las políticas públicas, así como para el fortalecimiento de un verdadero liderazgo colectivo; participación política crítica y consciente, con la puesta en práctica de ciclos de foros y talleres, así como actos políticos donde se invita a participar a los representantes de distintas posturas y posiciones ideológicas y políticas con el fin de que la gente pueda hacerse una idea propia de su participación política.

En tal sentido, la CCSB realizó, en varias oportunidades, foros que contaron con la participación del ahora presidente de la República, Hugo Chávez, así como facilitó los espacios de su sede y la organización del evento para la apertura del “Frente Patriótico” del 23 de Enero, que contó con la participación de distintas agrupaciones políticas de la parroquia; el rescate de las tradiciones y expresiones artístico-culturales, como “La Cruz de Mayo“, “Sangueo de San Juan“, Paradura del niño, etc. que nos identifica más con nuestra cultura y nuestra idiosincrasia; el fomento de actividades deportivas, considerando al deporte como parte integral del hombre que además brinda a los jóvenes la oportunidad de acceder a otras alternativas diferentes a las drogas o la delincuencia; el rescate de los espacios, que no es más que volvemos a apropiar de los espacios y zonas destinadas originalmente al esparcimiento social, al compartir de los vecinos, a la recreaciòn de los niños, pero que con el paso de los años y el aumento de la delincuencia se han convertido en sitios para la venta y distribución de drogas, o donde se ubican las bandas juveniles que con frecuencia intercambian las balas con otras bandas, etc., con lo cual la gente tiene que refugiarse a tempranas horas en sus casas, o teme salir a estos espacios, así como temen dejar que sus hijos transiten por esos espacios.

Con el fomento de actividades de todo tipo que involucre a la comunidad, como teatro de calle, actos musicales, jornadas de limpieza, etc. la gente se vuelve a apropiar de estos espacios, así como se van desplazando y emplazando a que se marchen a estos “delincuentes” que no son más que el producto de esta sociedad desigual e injusta. Todas las áreas de trabajo mencionadas anteriormente, se sustentan en tres pilares fundamentales: el estudio colectivo de las necesidades concretas de la comunidad parroquial del 23 de Enero, la planificación de estrategias a corto, mediano y largo plazo, y la participación vecinal como sujeto social de la acción de transformar, utilizando diversas metodologías de participación social e instrumentos metodológicos como los foros, talleres, actos culturales, actos musicales, jornadas de murales, de limpieza, de solidaridad con los pueblos, etc.

Consciente de su compromiso social, con el pueblo y para el pueblo, y su responsabilidad con la Patria y las generaciones futuras, la CCSB sigue y seguirá desarrollando sin descanso este arduo trabajo, siempre contando con muchos hombres y mujeres que, sin esperar nada a cambio, ponen de sí lo mejor cada día, para ver sus sueños realizados, la verdadera transformación social, que no es otra cosa que la propia transformación del hombre, hacia una humanidad más solidaria, más tolerante hacia la diversidad humana y en armonía con el medio ambiente que nos cobija y nos da la vida. Este cambio ha comenzado ya, pero nos queda mucho camino por delante, y es hora de que todos nos pongamos a trabajar, sin egoísmos, sin diferencias que nos separen, en pro del bienestar común, de esa transformación social.

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